"Dios ha muerto" fueron las palabras con las que Nietzsche burlonamente definió la inexistencia de semejante ser. Marcó así el ateísmo que posteriormente justificaría con complicadísimas lógicas que pertenecen a otro mundo, al mundo de Nietzsche.
Desconocemos aquí cuantas bebidas espiritosas son necesarias ingerir para lograr un estado infrahumano para crear tales ilusiones argumentativas. Tampoco sabemos si es con ayuda de algún narcótico -estamos hablando de fasoooo- que se consigue tal discernimiento religioso. Mucho menos comprendemos si es posible abordar tal temática siendo un proletario o un simple laburante.
Nicole Neumann mostró en alguna ocasión "aires intelectuales" diciendo que leía obras de Nietzsche. Probablemente no lo hubiese hecho público -o hubiera elegido otro filósofo- si hubiese sabido su conexión con el nazismo-o quizás NO-.
Solo sabemos que no sabemos nada. Avalados por el escepticismo que publicamos unos días atrás, pero en el que tampoco creemos. ¿Qué problemón no?
Pues, dejaremos este debate a los protagonistas de la disputa:
"DIOS HA MUERTO", explica Nietzsche alertando a los clérigos y "chupacirios"
CANCHERO. Así le habría respondido Jebús.
MAFIOSA. Así habría tildado el Sr. Nietzsche a la respuesta del Hijo de Dios.
MURO FACEBOOK. Así concluyó Dios el chicaneo con el alemán de bigotes selváticos.






