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viernes, 9 de septiembre de 2011

Mi tía, la fantasma. CARTA de Lectores #1



Estimado Don SOS, veo que se ha apoderado de usted Balvanera... "mi barrio natal"...
debo confesarle que siempre ha sido un lugar de "hechizos"...
ya desde mi niñez, fui atrapada por ese entramado, que solo las almas atormentadas podemos reconocer...
aun hoy, casi medio siglo después, puedo sentir al caminar por sus calles aquella extraña sensación... y, si cierro mis ojos en la esquina de México y Entre Ríos, todavía puedo escuchar el ruido de las bolas de billar golpeándose entre si... el de los sifones de soda de los típicos vermuts de aquel cafetín y, del que siempre había algún hombre bien dispuesto a dispensar algún piropo bien verseado a alguna muchacha que pasara por allí; a las mujeres que comentaban las novedades de Radiolandia con el kiosquero y, al policía parado en su garita dirigiendo el transito... y siento el calor de "esa mano" que me sujetaba, para poder cruzar la avenida...
el bullicio de la gente apurada haciendo sus compras en tiendas "tradicionales" del barrio, saludándose unos a otros, ya que casi siempre se cruzaban con algún vecino...
era la época de apogeo, si, el apogeo de una clase media creciente... que se instalaba en esta zona, pensando que solo unas veinte cuadras los separaban de Barrio Norte, lugar de gente pudiente... lo imaginaban como el "puente" a lo anhelado...
pero pobres criaturas, no sabían, que así escalaran económicamente, algunos, jamás abandonarían Balvanera...
y así con el transcurso de los años, y de los vaivenes del país, las manzanas de Balvanera se fueron despoblando y repoblando... pero aquellos que emigraban del barrio, en busca de otros sueños... se llevaron sus maletas, sus enseres, pero sus almas quedaron allí varadas...
melancólicas, comenzaron a deambular las calles en busca de otros cuerpos que las aceptaran, las escucharan... y, las abrazaran...
pero, los nuevos integrantes Balvanera, lejos estaban de recibirlas, ni siquiera las percibían, ya que sus entrañas llenas de ambiciones estaban...
ante esta situación, solo les quedo una opción, reunirse al oscurecer, para danzar juntas al compas de sus llantos...
fue así, que comenzaron a entristecerse sus cantos y, a tornarse sus ojos grises...
no es de extrañar que, ningún parapsicólogo, científico o erudito, que no fuera nativo de este barrio pudiera desentrañar estos misterios...
ya que solo aquellos que habitamos allí y, nos mudamos, pudimos descubrir "el secreto"...
Balvanera está construida con las manzanas de "los sueños"... de "las metas"...
por eso las almas desean quedarse allí, para adentrarse en otras y, colmarlas, desbordarlas...
así fue que descubrieron que son muy pocos los que las perciben... solo los que tienen una extremada sensibilidad, los que se sienten atemporales...
fue de esa manera que los encontré... en una de esas noches cerradas, que oscurecían mis pensamientos y atormentaban mi alma... donde mi desconsuelo y desorientación se sumían en un interminable dolor...
al principio pensé, que eran mis ojos enrojecidos y llenos de lagrimas que me devolvía una imagen distorsionada...
después ese brillo en esos ojos grises..., no me asustaron..., me intrigaron...
temí haber perdido la cordura, pero cuando estaba convenciéndome de ello, sentí un resplandor suave, tenue, que me aliviaba...
cuando menos lo esperaba sus ojos se habían tornado de un gris plomizo... oscuro... profundo... tormentoso... que se llevo con él, mi tormento...
comencé a verlo mas nítidamente... ahora solo sus ojos eran grises... su vestimenta era más clara de lo que a primera vista me había parecido... y fue entonces cuando lo vi desplegar sus alas...
siiiiiii, era UN ANGEL!!!!
a partir de esa noche nos hicimos inseparables... hasta que me mude... él no se quejo, me acompaño, pero notaba su nostalgia... y su fatiga al deambular.... de Balvanera a casa...
hasta este sábado en que leí su blog...
entonces le pedí al ANGEL, que se quedara por sus lares Don SOS...
que le dijera a los demás que allí vivía un hombre, lleno de sueños, que necesita que lo habiten y lo embriaguen de felicidad y, alejen sus tormentos y tristezas...
que le expliquen a Ud., Don SOS, que los ANGELES no siempre van al cielo, que a veces desean quedarse a abrigarnos y, no desplegar sus alas fuera de este barrio...
confíe en mi Don SOS, créame... si lo descubre, mírelo a los ojos y escúchelo...  yo conozco muy bien a este ANGEL...
se llama Miguel... y es Mi Papá...

p.d.: cuando lo encuentre por favor dele dos mensajes...
que nacho lo está buscando y, como últimamente no lo puede ver, teme que se haya ido, por eso escribio en el muro de su facebook "abuelo, escapate un ratito del cielo y vení a abrazarme" y, que yo lo sigo amando profundamente, y que por eso le pido que despliegue sus alas y vaya con Ud. Don SOS...

nota: se que a veces por excesivo respeto, parezco distante...
Pero quiero que sepa que las puertas de mi casa y de mi corazón están abiertas siempre...
Porque YO, YO LO QUIERO DON SOS!!!

sábado, 20 de agosto de 2011

La mala suerte de los fantasmas. Capítulo 5



Otra de las conjeturas a la que habían arribado los matemáticos fue que estos fantasmas compartían lo que dieron en llamar un “denominador común”. Algo los identificaba y los hermanaba a la vez. Aparentemente, este denominador común sería una combinación de mala suerte y fracaso. Nunca obtuvieron, aquellos científicos de lo abstracto, la ecuación exacta para esta combinación, puesto que ellos mismos aceptaban ser un tanto fantasmagóricos, lo cual significaba que eran también medio fracasados.

Cuentan que, entre los fantasmas, estaba Carlos, un hombre alto y delgado de facciones poco seductoras e hipocondríaco, quien había caído una vez en la guardia de un hospital por una simple gripe. Los médicos le indicaron reposo en una de las salas hasta ser examinado por los especialistas. La demora hizo que Carlos se quedara dormido y, por error, una enfermera lo trasladó al segundo piso de la institución, donde había pacientes en condiciones terminales. Lo único que recordó fue el motivo por el cual había llegado al hospital cuando, al día siguiente, le detectaron un virus irreconocible por el cual terminó en una sala terapia intensiva en el cuarto piso. 

Carlos tenía pocos familiares y un puñado de amigos con demasiadas ocupaciones, con los que ya no conseguía frecuentar como en tiempos remotos. Al principio, algunos familiares lo visitaron y lloraron al pie de su cama las primeras semanas y, al caer en una especie de estado vegetativo y con el correr de los días, ya nadie volvió a pasar por su habitación del cuarto piso. En las reuniones familiares comenzó a percibirse una profunda omisión de aquel tema, que intentaban cubrir con banalidades y conversaciones de lo más inusitadas bajo un manto de complicidad aunada. 

Dicen por el barrio de Balvanera, que Carlos canta a coro y con nostalgia la mala suerte compartida por tantos otros desafortunados que la vida ha ido llevando a aquellos pagos desconocidos, a aquellos lares fantasmales. Pero también se dice que en la participación armónica de los fantasmas del Congreso, Carlos pudo encontrar esa calidez amistosa de los que comparten el mismo derrotero, sin honores ni ventajas.


Nota aclaratoria: la imagen de arriba fue tomada del sitio http://arconazul.wordpress.com/tag/mayorga/ donde MALA SUERTE publica su presentación en Valladolid de su sexto trabajo: “ENGANCHADOS”. “Carlos” es un personaje ficticio, que nada tiene que ver con el retrato mostrado de manera figurativa más arriba. 

sábado, 13 de agosto de 2011

La lógica tras las historias. Capítulo 4



Después de un tiempo de comenzados los escalofriantes escenarios nocturnos que se montaron sobre las calles de Balvanera, empezaron a difundirse, como era de suponer, diversas especulaciones sobre los motivos de tal situación inexplicable.

No tardaron los parapsicólogos en dar sus primeros atisbos sobre los orígenes de aquellas imágenes espectrales, mencionando espíritus del más allá que habrían quedado más o menos enclaustrados entre la Divina Providencia y los tormentos de Hades. Incluso, estos pseudocientíficos habían intentado comunicarse a través de médiums tantas veces como la cantidad de frustraciones logradas en tales intentos fallidos.

Más tarde, salieron los filósofos y teólogos a buscar explicaciones existenciales que podrían haber acabado con la histórica búsqueda de los anhelos más ansiados por la humanidad desde los tiempos de Sócrates y Platón. Esto podría haber ocurrido, de no ser por la incompetencia que caracterizó sus enunciados argumentativos pretendiendo demostrar lo que ya algún otro filósofo griego había planteado hacía siglos, luego de una fuertísima ingesta alcohólica. 

Por último, sin ningún tipo de recelo, aparecieron grupos de matemáticos, quienes intentaron desafiar la astucia de los atrevidos planteos filosóficos y paranormales que habían causado un gran impacto luego de las primeras conjeturas publicadas. Los matemáticos partían de la hipótesis de que la sumatoria de las partes debería dar como resultado la totalidad de la población de Balvanera y que, censando la población actual del barrio y restando la que había antes, podría estimarse, aproximadamente, la cantidad de ánimas que merodeaban los callejones en los anocheceres. Con esto demostrarían la existencia de las almas y una serie de cosas que no viene al caso comentar puesto que, una vez más, se encontraron con un rotundo fracaso, debido a una falta de datos estadísticos confiables y una escasa popularidad entre las masas mediáticas.

¿Cuál era el mecanismo o lógica de este fenómeno fantasmagórico? ¿Acaso tenía, para este entonces, algún tipo de importancia? ¿Eran aquellos espectros las representaciones de las personas que habían caído en el error de pasear por las noches del barrio de Congreso? ¿O esas figuras espectrales eran tan sólo llos retratos de las historias que ellas cantaban incesantemente? ¿Qué diferencias habría entre las historias entonadas y los hombres que las habían encarnado? 

jueves, 11 de agosto de 2011

Las historias de fantasmas. Capítulo 3



Eran multitudes fantasmales las que acosaban, para ese entonces, a las calles céntricas del barrio de Balvanera. Algunos dicen que no se sabía bien si aquellas neblinas nocturnas se debían a los cambios climáticos, ni tampoco si ellos nos estarían convirtiendo en una nueva Londres, o si, en realidad,  eran obra de las mareas espectrales que danzaban de manzana en manzana.

¿A quién no le asustaría una historia así? ¿Qué valiente se atrevería a enfrentar en plena noche la posibilidad de ver en los ojos de un fantasma los sinsentidos sufridos que lo convertirían en uno más de aquella banda solitaria? Solamente un desprevenido o un incrédulo, claro, saldrían de sus casas frente a semejantes condiciones temerarias.

Es así que, con el correr de las noches, los callejones de aquel barrio de apariencia corriente pero materialidad hostil –si es que a aquello se lo podría describir como “materialidad”— se fueron transformando en verdaderos lugares de nadie. Por el entramado vial del barrio conocido como El Congreso podía observarse –si alguien tomaba el coraje de asomarse a la ventana— el mismo vacío que se percibe en las noches de toque de queda. Transmitía la misma sensación fría de una postal totalmente impersonal, con una blanca niebla que cubría densamente sus pasajes, en la cual se iban repitiendo a coro, una y otra vez, las historias que habían llevado a estos espíritus a tal circunstancia. Las Historias de Fantasmas.

jueves, 21 de julio de 2011

El Fantasma de Don SOS. Capítulo 1


¿Qué fuera de Don SOS por las calles del barrio de Balvanera?
Eran coloridas aquellas tardes de verano donde todo parecía ocio y goce. Don SOS pasaba tardes enteras abocado al perfeccionamiento de sus escritos que violaban de manera incesante cualquier regla gramatical que intentara anteponérsele.
Don SOS creía alguna vez convertirse en escritor de novelas, redactor de cuentos e incluso –peor aún— convertirse en un puente cultural entre personas de distintas lenguas. Sinceramente, se involucró con sumo esfuerzo a esta noble tarea de la cual no sacaría rédito alguno, ni siquiera el de la buena escritura.
Pero cuenta la leyenda que este personaje solitario y melancólico ya no pasea más por el vecindario de Balvanera, sus amigos cuentan anécdotas que lo representarían como un ser extraordinario y, por sobre todas las cosas, extraordinariamente falto de sentido de orientación.
Tal era esta carencia del Don, que en su última visita, para una cena entre amigos, aquellos le habrían llevado como obsequio una brújula para ayudarlo a superar aquella vicisitud que lo aquejaba. Esa noche, el Don no abrió la puerta. Algunos hablan de una posible intoxicación etílica, otros, simplemente, que ese día ya ni siquiera encontró la puerta de entrada.   
No se encuentran explicaciones científicamente comprobables hasta entonces, sino sólo aquellas que versan del Fantasma. Pero, ¿qué es un Fantasma? ¿Qué otra cosa puede ser un fantasma más que un alma condenada a la vida terrenal, que no se lo lleva el de abajo ni lo acepta el de arriba?
Dícese que este Fantasma tendría una misión que completar antes de pasar a mejor vida, pero el problema que lo aquejaría es no haber podido –para variar— encontrarla.
Esta fantasmagórica historia continuará… desvaneciéndose.