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sábado, 20 de agosto de 2011

La mala suerte de los fantasmas. Capítulo 5



Otra de las conjeturas a la que habían arribado los matemáticos fue que estos fantasmas compartían lo que dieron en llamar un “denominador común”. Algo los identificaba y los hermanaba a la vez. Aparentemente, este denominador común sería una combinación de mala suerte y fracaso. Nunca obtuvieron, aquellos científicos de lo abstracto, la ecuación exacta para esta combinación, puesto que ellos mismos aceptaban ser un tanto fantasmagóricos, lo cual significaba que eran también medio fracasados.

Cuentan que, entre los fantasmas, estaba Carlos, un hombre alto y delgado de facciones poco seductoras e hipocondríaco, quien había caído una vez en la guardia de un hospital por una simple gripe. Los médicos le indicaron reposo en una de las salas hasta ser examinado por los especialistas. La demora hizo que Carlos se quedara dormido y, por error, una enfermera lo trasladó al segundo piso de la institución, donde había pacientes en condiciones terminales. Lo único que recordó fue el motivo por el cual había llegado al hospital cuando, al día siguiente, le detectaron un virus irreconocible por el cual terminó en una sala terapia intensiva en el cuarto piso. 

Carlos tenía pocos familiares y un puñado de amigos con demasiadas ocupaciones, con los que ya no conseguía frecuentar como en tiempos remotos. Al principio, algunos familiares lo visitaron y lloraron al pie de su cama las primeras semanas y, al caer en una especie de estado vegetativo y con el correr de los días, ya nadie volvió a pasar por su habitación del cuarto piso. En las reuniones familiares comenzó a percibirse una profunda omisión de aquel tema, que intentaban cubrir con banalidades y conversaciones de lo más inusitadas bajo un manto de complicidad aunada. 

Dicen por el barrio de Balvanera, que Carlos canta a coro y con nostalgia la mala suerte compartida por tantos otros desafortunados que la vida ha ido llevando a aquellos pagos desconocidos, a aquellos lares fantasmales. Pero también se dice que en la participación armónica de los fantasmas del Congreso, Carlos pudo encontrar esa calidez amistosa de los que comparten el mismo derrotero, sin honores ni ventajas.


Nota aclaratoria: la imagen de arriba fue tomada del sitio http://arconazul.wordpress.com/tag/mayorga/ donde MALA SUERTE publica su presentación en Valladolid de su sexto trabajo: “ENGANCHADOS”. “Carlos” es un personaje ficticio, que nada tiene que ver con el retrato mostrado de manera figurativa más arriba. 

jueves, 14 de abril de 2011

Apología del fracaso


Es en el fracaso donde se ponen a prueba las grandezas o las flaquezas de los hombres. Es en la cruel afrenta con la triste realidad de la frustración donde podemos percibir la finitud de todo aquello que nos rodea y de nuestras propias existencias. Es en el corto lapso de nuestros éxitos donde podemos percibir lo efímero de nuestros sueños. ¿Es acaso el éxito estéril merecedor de mayores elogios? Aquel éxito es el que promueve la grandilocuencia y el orgullo que imprimen en nosotros una insensibilidad arrogante y devastadora. Es aquel éxito el que nos vacía por dentro, haciéndonos creer los dueños de esos logros ilusorios que se diluirán de algún u otro modo con el paso del tiempo. No es sino el fracaso el que nos otorga la humildad y la sencillez de mirar con otros ojos la realidad que hasta hacía poco negábamos o creíamos inexistente. Es el fracaso el que nos da la verdadera percepción de la fragilidad de todas las cosas que creíamos inalterables e imperturbables.

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