Otra de las conjeturas a la que habían arribado los matemáticos fue que estos fantasmas compartían lo que dieron en llamar un “denominador común”. Algo los identificaba y los hermanaba a la vez. Aparentemente, este denominador común sería una combinación de mala suerte y fracaso. Nunca obtuvieron, aquellos científicos de lo abstracto, la ecuación exacta para esta combinación, puesto que ellos mismos aceptaban ser un tanto fantasmagóricos, lo cual significaba que eran también medio fracasados.
Cuentan que, entre los fantasmas, estaba Carlos, un hombre alto y delgado de facciones poco seductoras e hipocondríaco, quien había caído una vez en la guardia de un hospital por una simple gripe. Los médicos le indicaron reposo en una de las salas hasta ser examinado por los especialistas. La demora hizo que Carlos se quedara dormido y, por error, una enfermera lo trasladó al segundo piso de la institución, donde había pacientes en condiciones terminales. Lo único que recordó fue el motivo por el cual había llegado al hospital cuando, al día siguiente, le detectaron un virus irreconocible por el cual terminó en una sala terapia intensiva en el cuarto piso.
Carlos tenía pocos familiares y un puñado de amigos con demasiadas ocupaciones, con los que ya no conseguía frecuentar como en tiempos remotos. Al principio, algunos familiares lo visitaron y lloraron al pie de su cama las primeras semanas y, al caer en una especie de estado vegetativo y con el correr de los días, ya nadie volvió a pasar por su habitación del cuarto piso. En las reuniones familiares comenzó a percibirse una profunda omisión de aquel tema, que intentaban cubrir con banalidades y conversaciones de lo más inusitadas bajo un manto de complicidad aunada.
Dicen por el barrio de Balvanera, que Carlos canta a coro y con nostalgia la mala suerte compartida por tantos otros desafortunados que la vida ha ido llevando a aquellos pagos desconocidos, a aquellos lares fantasmales. Pero también se dice que en la participación armónica de los fantasmas del Congreso, Carlos pudo encontrar esa calidez amistosa de los que comparten el mismo derrotero, sin honores ni ventajas.
Nota aclaratoria: la imagen de arriba fue tomada del sitio http://arconazul.wordpress.com/tag/mayorga/ donde MALA SUERTE publica su presentación en Valladolid de su sexto trabajo: “ENGANCHADOS”. “Carlos” es un personaje ficticio, que nada tiene que ver con el retrato mostrado de manera figurativa más arriba.


